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Historia Buda
significa algo así como El Iluminado y es el nombre con el que se conoce
a quien nació con el nombre de Siddharta Gautama. Se
cree que nació en el año 566 antes de Cristo en Kapivalastu, a los pies
del Himalaya. Su padre era el monarca del lugar y obviamente deseaba que
su hijo lo sucediera en el trono. Poco después de su nacimiento en la
corte se recibió la visita del Gran Sabio Asita, quien le profetizo a la
familia que Siddharta se convertiría en un Maestro religioso o en un Líder
Mundial, una vez que conociera cuatro cosas: la vejez, la enfermedad, la
muerte y un monje... Para
que esta predicción no ocurriera su padre decidió aislarlo de la
realidad educándolo en el más lujoso de los mundos. Obviamente después
de semejante aislamiento, al príncipe Gautama le crecía la curiosidad
por conocer el exterior. Se lo pidió a su padre y este accedió. Cuando
Siddharta salió a las calles, el monarca había ordenado que estas fueran
limpiadas de mendigos, enfermos, etc. pero todo esto fue en vano... En s u
recorrido, el futuro Buda observa con calamidad a un anciano consumido por
el tiempo, un enfermo que se sacudía de dolor y finalmente el cuerpo en
descomposición de un ser humano... Todo esto ocasiono un inmenso trauma
en alguien que había pasado toda su vida en medio del placer y el lujo...
en una siguiente recorrida vio a un monje que
parecía mostrar a pesar de su estado de pobreza una enorme dignidad y
fuerza interior, esto conmovió a Gautama al punto de llevarlo a abandonar
su anterior estilo de vida para acoger la de asceta... Esto
ocurrió alrededor de sus 30 años dejando el palacio, el trono, su esposa
y su hijo. No importaba lo que tuviera que hacer, no moriría sin
encontrar la manera de escapar del sufrimiento... la vida de ascetismo
parecía ser la vía mas adecuada para descubrir la causa del dolor y por
lo tanto decidió seguirla sin importarle las consecuencias. Aprendió
distintos métodos de meditación y concentración de manos de yoguis
prestigiosos como Alara Kamana y Udraka Ramaputra durante varios años,
aun sin encontrar una respuesta definitiva abandono a sus maestros y se
dedico a practicas de ascetismo extremo llegando a torturarse a sí mismo
hasta llegar al borde de su muerte. Finalmente descubrió que este tampoco
era su camino y abandono también este tipo de mortificaciones. Decidió
simplemente dejar que la sabiduría de su Interior le mostrara la
respuesta. Para lograr esto se sentó a meditar bajo la sombra de una
higuera. Con esta absoluta determinación, no se distrajo mas por los
pensamientos y recuerdos con que su mente lo agobiaba y con la conciencia
más pura a la que pudiera aspirar llego a la comprensión de su dilema:
todo el sufrimiento provenía de la ilusión del deseo. Esto era lo que
ataba a todos los seres de la Creación a la interminable cadena de
muertes y reencarnaciones. En ese momento cobró conciencia de que su Ser
estaba más allá de toda limitación. Ese estado de Liberación, de
Iluminación es lo que se conoce bajo el nombre de Nirvana. E s a partir
de ahí que Siddharta Gautama, tras haber alcanzado su objetivo se
convierte en Buda, el Iluminado. Esta fue la filosofía que transmitió
durante 50 años a miles de seguidores y que ha llegado a convertirse hoy
en día en una de las principales religiones de la humanidad. Murió a los
80 años de una intoxicación, alcanzado así el estado máximo de
Liberación, llamado Paranirvana. Para
terminar cuento dos ocasiones en que se muestra en la practica la compasión
y sabiduría del Budismo: La
primera refleja verdadera sabiduría. Se cuenta que una vez un ejercito
rebelde ataco una ciudad coreana donde había un templo budista. Todos los
monjes huyeron, con excepción del abad. El general que orgulloso recorría
e l templo desalojado, quedo atónito cuando descubrió que el abad no se
arrodillaba ante él con terror sino que no mostraba ninguna expresión de
miedo. "--¿No
sabes que estas viendo a un hombre que puede traspasarte con su espada sin
un parpadeo?" "--Y
tu -contestó el abad-, ¿no sabes que estas viendo a un hombre que puede
ser traspasado por una espada sin un parpadeo?" El
general, con desconcierto, se inclinó con sumo respeto y abandonó el
templo. La
segunda nos muestra la infinita compasión de Buda. Buddha
iba caminando mientras pedía limosnas. Él iba acercándose a un pueblo.
Muchas personas en ese pueblo tenían un gran afecto por Buddha. Pero
llegando a las afueras del pueblo, algunos camorreros jóvenes que estaban
a lo largo del camino empezaron a abuchearlo. Un poco sorprendido
por esta recepción, Buddha se detuvo y se sentó en una piedra. Les dijo,
"Bien, señores, ¿qué placer obtienen criticándome?" Sin dar
ninguna razón, ellos aumentaron sus agravios hacia Buddha. Este dijo,
"Continúen todo lo que quieran". Ellos continuaron hasta un
punto que se hartaron. La compasión de Buddha era tal que el odio que le
tiraban no pudo tocarlo. Al principio la pasaban bien, pero finalmente,
habiéndose agotado sin conseguir la reacción que ellos querían,
decidieron irse. Mientras se estaban alejando, Buddha los llamó, "Jóvenes,
quiero decirles algo. En este pueblo, hay muchas personas que me aman
mucho. Si ellos escuchasen que me han estado insultando, de esta manera,
los cortarían en pedazos. Para salvarlos de ese peligro, yo me he quedado
aquí en esta piedra y les he permitido criticarme. De esa manera yo les
he dado un regalo. Sin gastar un solo centavo, sin hacer esfuerzo alguno,
yo he podido darles para que gocen permitiendo los insultos. En lugar de
sentirme infeliz con sus insultos, yo me alegro porque he podido darles
algo de placer y salvarlos de un serio peligro." Entonces
Buddha explicó otro punto importante de una forma que quedó marcado en
sus corazones. "Supónganse que un monje pobre viene a sus casas y
pide limosnas. Le dan comida. Pero supónganse que el tipo de comida que
están ustedes ofreciendo es impura de acuerdo a su religión y no
aceptable por el monje. ¿Qué pasará entonces? Desde que él no ha
aceptado la oferta les devolverán lo comida y tendrán que guardársela.
De la misma manera, ustedes me dan esos insultos. Ésta es la comida que
están intentando darme. Pero yo no he aceptado sus ofrendas. Bien
entonces, tendrán que guardársela. Para que vean, todos sus insultos
realmente son redirigidos a ustedes mismos. ¡No están insultándome en
absoluto!" No pienses que expresando celos y odio que puedes estar sintiendo, estarás preocupando a aquellos a quienes estos se dirigen. En verdad, te estás creando que está infectado con ellos. Los celos y el odio nacen del egoísmo.
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