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PRINCIPIO
DE MENTALISMO
Este
Principio encierra la verdad de que
todo es mente. Explica que el
todo, que es la realidad substancial que se oculta detrás de todas
las manifestaciones y apariencias que conocemos con el nombre de
"universo material", "fenómenos de la vida",
"materia", "energía", etc., en pocas palabras:
todo cuanto es sensible a nuestros sentidos materiales, es espíritu,
quien en sí mismo es incognoscible e indefinible, pero que puede
ser considerado como una mente infinita, universal y viviente.
Explica también que todo el mundo fenomenal o universo es una
creación mental del TODO, en cuya mente vivimos y nos movemos,
tenemos nuestro ser. Este Principio, al establecer la naturaleza
mental del universo, explica fácilmente los varios fenómenos
mentales y psíquicos que tanto han preocupado a la humanidad y que
sin tal explicación no son comprensibles y, además, desafían toda
hipótesis científica.
La
comprensión de este principio hermético habilita al individuo a
conocer y realizar la ley que rige el universo mental y, de este
modo, aplicarlo para su bienestar y desarrollo. El estudiante de
metafísica puede emplear conscientemente las grandes leyes
mentales, en vez de usarlas por casualidad o ser usado por ellas.
Con la clave maestra en su poder, el discípulo puede abrir las
puertas del templo del conocimiento mental y psíquico y entrar en
él libre e inteligentemente.
Este
Principio explica la verdadera naturaleza de la energía, de la
fuerza y de la materia, y el cómo y el por qué todas están
subordinadas al dominio de la mente. Uno de los antiguos Maestros
escribió hace ya mucho tiempo: "El que comprenda la Verdad de
que el universo es mental, está muy avanzado en el sendero del
adepto". Y estas palabras son tan ciertas hoy, como cuando
fueron escritas. Sin esta llave maestra el adeptado es imposible y,
por ello, el estudiante que no la posea, llamará en vano a la
puerta del Templo.
Por
ejemplo, cuando pensamos, de nosotros emana una corriente magnética
semejante hasta cierto punto a un rayo de luz hasta el alma de las
demás personas ejerciendo sobre ellas
influencia, aún así los individuos estén separados por largas
distancias.
Un
pensamiento fuertemente proyectado vencerá por su gran potencia la
resistencia que instintivamente oponen muchas almas a las
impresiones que les vienen de afuera. Pensamientos intensos y
repetidamente proyectados en la misma dirección, acabarían por
penetrar donde una sola onda fuera repelida. Los pensamientos ajenos
ejercen sobre nosotros una influencia mucho mayor de lo que podemos
suponer.
Debemos
saber que
los pensamientos son cosas, vale decir, tiene cuerpo,
tienen masa, al salir de nuestro cuerpo mental adquieren vida,
personalidad, son una entidad que entra a funcionar según la
dirección que le hemos dado, con el color y la tonalidad que le
hemos adjudicado en el momento de emitirlo. Así como un microscopio
nos pone en contacto con todo un mundo invisible para nuestra vista
normal, un mundo insospechado para el hombre sin estudios; así
mismo podría inventarse en el futuro un aparato que vea y hasta
fotografíe la forma y color de nuestros pensamientos.
Nosotros,
metafísicamente, dividimos los pensamientos en dos clases:
positivos y negativos:
Los pensamientos positivos siembran en
nuestro subconsciente un semillero maravilloso y esas vibraciones
luminosas que salen de nuestro cuerpo mental van a tocar las mentes
del prójimo, estimulándolas en el sentido positivo. Es muy
importante saber que con la mente gobernamos las células de nuestro
cuerpo. El cuerpo físico manifiesta salud, belleza y energía, que
es lo que ocurre en nuestro cuerpo mental, como si fuera un espejo.
Los
pensamientos negativos, por el contrario, son opacos, de bajas y
sombrías tonalidades, afectan adversamente a todos los que los
reciben y a quienes los emiten. Contribuyen a rodear al individuo de
una atmósfera siniestra, pesada, que entorpece y restringe su
evolución ascensional en todo orden, lo vuelve una persona
desagradable, antipática, indeseable, da a su fisonomía una
expresión amarga que lo afea, aleja de sí los afectos, lo hacen un
neurasténico crónico, porque crea lo que llamamos un egregor
negativo, un ente con vida, que le pertenece y se hace su
inseparable compañero; que trata de tentarlo sembrándole cada vez
más pensamientos depresivos que lo van enervando. Esto es,
evidentemente, lo que ocurre con este tipo de pensamientos.
Tal
como piensas, así eres. El que llena su vida de pensamientos enérgicos,
muestra energía en ella. El que nutre su vida de pensamientos
generosos, será generoso. El que piensa con valor, manifestará
valor. Tanto el valor como el miedo son actitudes mentales. Por eso
es que se dice que somos los arquitectos de nuestra propia
estructura. La mente crea, tiene el poder creador, allí se
manifiesta la Presencia Divina en nosotros, como Inteligencia
Creadora. De aquí este axioma metafísico que afirma todo es mente,
lo que piensas se manifiesta.
Vivimos
en un universo mental creado por el Omnisciente. Todo lo que el
hombre va descubriendo y trayendo a la manifestación, ya existe en
potencia en la mente divina. Ningún individuo "inventó"
nunca nada, hay sólo un gran inventor, sólo un gran Creador, Dios
Omnisciente. Él pensó el universo y al descargar esa energía, la
energía, que es materia, tomó forma. El ser humano, como hijo de
Dios, hecho a su imagen y semejanza, también es creador en su
mente, pero el hombre recibe las ideas por infusión divina, esto
es: Dios le envía un rayo de luz cuya fuerza estimula en el hombre
la función de pensar. Respetando, no obstante, el libre albedrío.
El
ser humano tiene una mente inquisitorial, siempre anda buscando,
tratando de descubrir algo, usa el razonamiento y, por medio de éste,
bien dirigido, ha obtenido cosas grandes e importantes. Somos
colaboradores con nuestro Dios Padre-Madre, sintonizando nuestras
mentes en amor y bien, ya que amor e inteligencia son los
componentes de la sabiduría. La sabiduría no se equivoca nunca,
jamás trabaja para el mal. La mente sola es fría, analítica,
usada sin amor es un arma de doble filo, puede orientarse hacia el
bien o hacia el mal. Orientada buscando el bien, nos ha dado
confort, adelantos científicos como la medicina moderna que intenta
aliviar los dolores de la humanidad, grandes progresos tecnológicos
de todo tipo, como esta misma página computacional que nos mantiene
unidos a tanta distancia, etc. Su orientación al mal, en cambio,
nos ha llevado a guerras, bombas atómicas, ojivas nucleares
diseminadas por el planeta, uso de armas químicas, etc. Estando en
posesión de este conocimiento, tenemos la libertad que Dios nos ha
otorgado, de orientar nuestros pensamientos en forma positiva o
negativa. Lo que sembremos, eso cosecharemos. No es difícil la
elección. La mente contribuye al éxito del individuo o a su
fracaso. La fe es también una actitud mental. La mente lo maneja
todo.
Alergias
nerviosas, alta tensión, afecciones cardiacas o hepáticas,
insomnio, cáncer, infinidad de malestares, son producidos por
pensamientos negativos, temor, ambición, envidia, resentimiento,
complejos, tristeza, fracaso. Esa es la cosecha de una mente no
positiva.
Por
el contrario, una mente positiva estimula al individuo abriéndole
las puertas del éxito. Quien tiene confianza en sí mismo, llega
donde se propone, si busca el camino inteligentemente actuando con
fe, entusiasmo y bondad.
PRINCIPIO
DE CORRESPONDENCIA
Este
Principio encierra la verdad de que hay siempre una cierta
correspondencia entre las leyes y los fenómenos de los varios
estados del ser y de la vida, y el antiquísimo axioma esotérico se
refiere precisamente a esto y afirma:
Como es arriba es abajo, como
es abajo es arriba. La comprensión de este Principio da una clave
para resolver muchos de los más obscuros problemas y paradojas de
los misteriosos secretos de la Naturaleza. Hay muchos planos que no
conocemos, pero cuando aplicamos esta Ley de Correspondencia a
ellos, mucho de lo que de otra manera nos sería incomprensible, se
hace claro a nuestra conciencia. Este principio es de aplicación
universal en los diversos planos, ya que es una Ley Universal. Los
antiguos metafísicos consideraban este Principio como uno de los
grandes auxiliares de la mente, por cuyo intermedio se puede
descorrer el velo que oculta lo desconocido a nuestra vista. De
igual manera, que los principios de la geometría habilitan al ser
humano para poder medir el diámetro, órbita y movimiento de las más
lejanas estrellas, mientras permanece sentado, trabajando en su
observatorio, así también, el conocimiento del Principio de
Correspondencia habilita al hombre a razonar inteligentemente de lo
conocido a lo desconocido.
Esta
Ley funciona de una forma tan exacta que nada nos da ni se nos quita
sino nos corresponde por derecho de conciencia.
Si nosotros pensamos
mal de alguien, estamos sembrando en la mente de ese alguien y en
las mentes de muchos, idénticos pensamientos malévolos con
respecto a nosotros. Por eso suele decirse que la simpatía o
antipatía que se genera entre las personas es mutua. Igualmente
sucede con la desconfianza, el miedo, etc., y es que la palabra
correspondencia significa exactamente eso: co-responder, es decir, tú
mandas y te responden.
Si mandas negativo, negativo te responden; si
mandas positivo, en positivo recibes. Si eres inteligente, ya sabes
qué te conviene; piensa bien de todo el mundo, habla bien de todo
el mundo, actúa bien con todos y recibirás lo mismo a cambio.
Es
en la Ley de Correspondencia que está basada la Ley del Talión que
nos entregó Moisés, el gran legislador del pueblo hebreo, en cuyo
decálogo están basados todos los códigos del mundo, aun hoy, en
el siglo XXI.
«El
que a hierro mata, a hierro muere», «ojo por ojo, diente por
diente», dijo Moisés. Más tarde, el Amado Maestro Jesús, también
nacido en la raza judía, nos enseñó: «No hagas a otro lo que no
quieres que te hagan a ti». Aquello que haces bien o mal, tarde o
temprano se te devolverá, construyamos un mundo feliz para todos.
Recuerda que la base de todo lo existente es la mente. En el futuro,
sembremos actos y pensamientos generosos que nos hagan felices a
nosotros y a los demás. Miremos a todos con los ojos de Cristo que
jamás vio nada feo en nada, ni en nadie, sino que todo lo encontró
hermoso y bueno, y tuvo palabras de perdón y consuelo para todo y
para todos, porque supo comprender.
LEY
DE VIBRACION
La
Ley de Vibración es una de las más bellas e interesantes leyes que
rigen nuestro universo. Se basa en el enunciado siguiente:
Nada está
inmóvil, todo vibra. Este Principio enseña la Verdad de que todo
está en perpetuo movimiento y que nada permanece estático; ambas
afirmaciones ya están confirmadas por la ciencia moderna.
Este
Principio Hermético fue dado a conocer hace unos cuantos miles de años
atrás por los maestros del antiguo Egipto.
Explica
que las diferentes manifestaciones de la materia, de la mente, de la
fuerza y aun del espíritu (que no son otra cosa que diferentes
grados vibratorios). Desde el todo hasta la materia más baja están
en vibración. Así es como la vibración del espíritu es de una
intensidad infinita, tanto que podría considerarse como que está
en reposo total. En el otro extremo de la escala, hay formas de
materia densísima que, igualmente, parecieran estar en reposo.
De
ahí el aforismo que dice:
Los extremos se tocan. Desde el corpúsculo
pasando por un electrón, el átomo, la molécula, hasta el astro y
los universos, todo se encuentra en perpetua vibración. De allí
que una comprensión exacta de este Principio habilita al estudiante
para controlar sus propias vibraciones mentales.
Los
Maestros emplean este Principio para conquistar los fenómenos
naturales. Quien comprende el Principio de Vibración, ha alcanzado
el Cetro de Poder.
Cada
persona o cosa posee su determinada rata vibratoria. En el campo
espiritual, la vibración se manifiesta en zigzag. Toda materia,
obedeciendo a la Ley de Vibración, ejecuta dos movimientos
rotatorios: uno, en el cual gira sobre sí misma: atrayendo todo
hacia su centro (fuerza centrípeta) y otro, en el cual rota
alrededor de algo irradiando hacia fuera, alejándose de su centro
(fuerza centrífuga). Nosotros, por Ley de Vibración, atraemos algo
o alguien hacia nosotros y, por ello, estamos usando consciente o
inconscientemente la energía llamada magnetismo; somos un imán,
estamos jalando hacia nosotros, hacia nuestro centro, las
vibraciones. Al mismo tiempo, y por la misma Ley de Vibración,
también irradiamos desde nosotros hacia fuera.
El
que sólo usa la vibración centrípeta y todo lo pretende atraer
hacia él, hacia su centro, es un egoista y tiene una rata
vibratoria baja, es un centro estacionario que no evoluciona, porque
la evolución siempre es sinónimo de servicio. En cambio, el que
usa la Ley de Vibración en forma centrífuga, vale decir, que
irradia algo hacia fuera (presta un servicio), camina, avanza en el
sendero espiritual.
Debemos
usar los dos movimientos, al igual como lo hacen los planetas,
comenzaremos centrando nuestra atención en nosotros, aseando,
embelleciendo, alimentando nuestro cuerpo físico, emocional y
mental.
El
metafísico debe polarizar el ambiente, llevando siempre su mente al
estado positivo.
El
pensamiento positivo vibra en alta frecuencia, sus colores son
claros, brillantes y luminosos. El pensamiento negativo, en cambio,
vibra lentamente y sus colores son opacos.
El
hermetismo enseña que el movimiento vibratorio de la luz, el calor,
el magnetismo, la cohesión, es el principio de atracción molecular
que llamamos comúnmente, amor.
Los
estados de ánimo vibran y lanzan sonidos y colores al espacio.
Todos los estados mentales son lanzados al exterior a partir del
cuerpo que los crea y van golpeando cuerpos afines como lo hacen las
vibraciones emitidas por instrumentos musicales y, por ende, estas
vibraciones afectan a otras mentes, para bien o para mal.
En
cambio, los pensamientos generosos de fraternidad, ideas respecto de
Dios y de los Maestros de Sabiduría, nos llevan a vibraciones de un
alto nivel y tienen el poder de elevar de plano cualquier vibración
negativa, pudiendo curar enfermedades, resolver problemas, etc.
Sentimiento
y mente forman el alma, a base de lo que llamamos personalidad. Cada
quien adquiere y es una cifra vibratoria y actúa siempre bajo esa
ecuación.
La
vibración, conocida como emoción estética, es una de las formas más
corrientes por medio de las cuales un individuo puede pasar de un
estado de conciencia negativo a otro positivo. Esto se produce al
ponerse en contacto con la belleza, en cualquiera de sus formas: un
bello paisaje, una pintura, una poesía, la bella imagen de una
madre y su hijo, etc.
Ya
conocemos el Principio de Vibración, ahora debemos aplicarlo para
tener siempre una alta vibración y pensamientos bellos y
bondadosos.
LEY
DE POLARIDAD
Esta
Ley explica que lo que separa diametralmente cosas opuestas es sólo
cuestión de grados de la misma y afirma que todo par de opuestos,
puede reconciliarse en el conocimiento y uso de esta Ley.
Este
Principio afirma que
todo tiene su par de opuestos, sus dos polos,
como el calor y el frío, el mal y el bien, lo negro y lo blanco.
Esta Ley nos hace comprender que son una misma cosa, separada sólo
por una cuestión de grados.
Cuando
se afirma que toda verdad es relativa, es porque se trata de una
verdad a medias, donde nada es definitivo. Cuando aparentemente hay
oscuridad, poco a poco penetra la luz y surge la penumbra hasta
seguir ascendiendo de grado y llegar a la claridad. De manera tal,
que todo es susceptible de ser transformado.
Siempre
dentro del átomo hay un centro que es luz, aunque no sea
perceptible a nuestros ojos. Todo está en grados vibratorios tan
sutiles, que no podemos darnos cuenta cómo cambia aquellos de un
polo a otro, diametralmente opuesto, por transmutación.
Debemos
recordar que espíritu y materia son polos de una misma cosa, con
estados intermedios o planos en diferentes grados vibratorios.
La
práctica de este Principio nos da la facilidad de comprender mejor
nuestros estados mentales, así como los de los demás.
Para
el poder espiritual no hay fronteras; si logras conectar tu mente en
la corriente universal de vida, que es Dios actuando como Vida; esta
vida será indestructible. Sólo debes evitar cerrarle el paso con
miedos, temores, afirmaciones negativas, falta de fe, etc. Tanto el
polo positivo, como el negativo, actúan bajo una misma energía:
Dios. Todo es de Él, en todo está Él, por eso se le llama EL
TODO. Tú tienes libertad para usar esa energía en el polo que
elijas, he ahí tu libre albedrío, contra el que nada tiene poder,
sólo tú al escoger.
Al
polo positivo, pertenece la sonrisa; al negativo, el ceño fruncido.
Cambia tu ceño fruncido por una sonrisa y bendice el bien presente
en cada cosa y situación.
LA
LEY DEL RITMO
Este
principio encierra la verdad de que todo se manifiesta y se presenta
en un determinado movimiento de ida y vuelta; un flujo y reflujo,
una oscilación de péndulo entre los dos polos, que existen de
acuerdo con el principio de polaridad, descrito en clases
anteriores. Hay siempre una acción y una reacción, un avance y un
retroceso, una ascensión y un descenso.
Esta
Ley lo rige todo: soles, mundos, animales, mente, energía, materia.
Se manifiesta tanto en la creación como en la destrucción de los
mundos, en el progreso como en la decadencia de las naciones, en
todas las cosas. También en los estados mentales del ser humano y,
respecto de esto último, ya sabemos que es lo más importante.
No
se puede anular el Principio o impedir que opere, pero los metafísicos
hemos aprendido a eludir sus efectos hasta un cierto grado, grado
que depende del dominio que de dicha ley tengamos. Sabemos cómo
usarla, en vez de ser usados por ella, empleamos la ley mental de
neutralización. Así es como adeptos e iniciados son capaces de
polarizarse en sí mismos, en el punto donde desean quedarse,
neutralizando la oscilación rítmica pendular que tendería a
arrastrarlos hasta el otro polo.
Todos
los que han adquirido cierto grado de dominio sobre sí mismos,
ejecutan esto hasta cierto punto, en forma consciente o
inconsciente; sin embargo, el Maestro lo efectúa conscientemente y
por el solo poder de su voluntad, alcanza un grado tal de
estabilidad y firmeza mental casi imposible de concebir por la
inmensa masa humana que va y viene en un continuado movimiento
ondulatorio, impulsada por el Principio de Ritmo.
Este
Principio, así como el de Polaridad, han sido cuidadosamente
estudiados por los metafísicos de todos los tiempos, y los métodos
para contrabalancearlos, neutralizarlos y emplearlos, forman una de
las partes más importantes de la alquimia mental metafísica.
Aventurémonos
en el mar de las analogías para sentir en la piel este Principio
hermético e internalizar su esencia.
Ejemplos
de ritmo son innumerables: las mareas, las estaciones del año, el
latido del corazón, en fin, es ese eterno ir y venir, el tic-tac
acompasado que oscila entre los polos establecidos por la polaridad.
Los
Maestros herméticos saben que la mente tiene dos aspectos o planos
generales de conciencia: uno superior y otro inferior. La Alquimia
mental o Transmutación significa elevarse al plano mental superior
y permanecer en él para así escapar a la oscilación del péndulo
rítmico. En otras palabras, polarizar el sentir y el pensar y
llevarlos a la conciencia superior, permaneciendo allí para, de
este modo, escapar al "bajón" que se espera cuando el
ritmo se manifieste hacia el polo negativo. Como la Ley del Ritmo
funciona siempre, debemos saber que se manifestará en el
inconsciente, de manera tal, que no nos dañará el consciente, ya
que no se verá afectado. Esta es la llamada Ley de Neutralización,
algo así como saltar por encima de aquello que viene en contra de
nosotros y dejarlo pasar por abajo. Es elevar la conciencia por
sobre el nivel inconsciente para no vernos afectados. El estudiante
de metafísica, usando la Ley de Polaridad, se polariza en el polo
positivo y rehusa, no acepta que el movimiento hacia lo negativo
tenga influencia sobre él.
Las
personas que logran destreza en manejar la Ley de Ritmo, no se dejan
manipular por alzas o bajas en los sentimientos o en cualquier
aspecto de su vida.
Basta
tan sólo pensar en nuestra vida para darnos cuenta cómo nos ha
afectado, cómo a períodos de entusiasmo inusitado han seguido otros
de depresión, son las mareas de nuestras emociones, que se elevan y
caen llevadas por la Ley de Ritmo.
Otro
hecho importante relativo a esta Ley es la compensación, el
equilibro, el balance, por lo que la oscilación en un sentido u
otro tendrá, por así decirlo, la misma medida. Así, cuando la
oscilación pierde fuerza, la pierde equilibradamente en ambos
sentidos. Las mareas, las estaciones del año, todo obedece a esta
Ley, es una constante física que el metafísico la hace extensiva a
los planos emocional y mental.
Por
lo tanto, en los ciclos bajos, decreta serenidad y tranquilidad y
deja que la situación quede en manos de Dios. Piensa que si hoy te
sientes perjudicado, Dios, por el otro lado de la oscilación, te
está compensando en igual medida.
Mantente firme en la cresta de
la ola y sé feliz, porque la luz de Dios nunca falla.
LA
LEY DE CAUSA Y EFECTO
Este
Principio encierra la verdad de que todo efecto tiene su causa y
toda causa su efecto. Afirma que nada ocurre casualmente y que todo
sucede conforme a la Ley. La suerte es una palabra vana, ya que nada
escapa a la Ley. Las muchedumbres se dejan arrastrar, llevadas por
el medio ambiente que las envuelve o por los deseos y voluntades de
los demás, si éstos son superiores a las de ellas. La herencia,
las sugestiones y otras múltiples causas externas empujan al ser
humano común a ser actores autómatas en el gran escenario de la
vida. Pero los Maestros, habiendo alcanzado el plano superior,
dominan sus modalidades, sus características, sus cualidades y
poderes, así como el medio ambiente que los rodea, convirtiéndose
de esta manera en dirigentes, en vez de dirigidos. Ayudan a las
masas y a los individuos a divertirse en el juego de la vida, en vez
de ser ellos manipulados por él. Los maestros obedecen a la causación
de los planos superiores al que se encuentran y prestan simultáneamente
su colaboración para regular y regir en su propio plano. He aquí
el secreto que intentaremos dilucidar.
Reflexionemos
sobre la siguiente afirmación que se deriva de la Ley de Causa y
Efecto: Toda causa origina un efecto. Este efecto, consecuencia o
reacción, se transforma, a su vez, en causa que produce otro efecto
y bajo esta Ley se desarrolla y funciona el universo.
Ante
esto, obviamente, debemos señalar que la primera causa es Dios y
luego, su efecto es la Creación, así sucesivamente, hasta llegar a
nosotros mismos con nuestras propias causas y efectos.
Haciendo
de esta Ley, el ser humano estudia la materia y las leyes que la
dominan.
Dios,
en Metafísica, es EL TODO
y nosotros, somos EL
TODO DENTRO DEL TODO,
a nuestra vez. Dios es el Todo porque, antes de la creación de su
universo, este universo ya existía en la potencialidad , dentro de
él. Nosotros, y con nosotros todas las demás cosas que existen estábamos
en potencia dentro de la mente divina. Formábamos un todo con él y
en él.
Decimos
que nuestro universo es causal porque, siendo un efecto, bajo el
imperio de esta Ley se vuelve causa de posteriores efectos y es así
como concatenadamente se desarrolla la vida, los sucesos y el
escenario donde nos movemos. Es bajo esta Ley de Causa y Efecto como
se forja nuestra individualidad física, emocional, mental y anímica.
Señalamos
anteriormente, que los Maestros obedecen a las causas de los planos
superiores a aquel en cual se encuentran, y que lo hacen con
inteligencia y sabiduría, prestando su colaboración para regirse
en su propio plano. Esto es lo que debemos hacer nosotros, que también
estamos bajo el dominio de la Ley Cósmica, prestando nuestra
colaboración para que el Plan Divino se cumpla.
Por
eso, cuando algo negativo está ocurriendo en nuestras vidas,
debemos estudiar la causa que está produciendo dicho efecto,
encontrada la raíz del mal, se extirpa y el mal desaparece. Este
ejemplo sirve tanto para lo físico, emocional, mental, como para lo
social y lo material. Si tus negocios no van bien, si tu provisión
no es suficiente, si nadie te quiere, si te sientes infeliz, si tu
hogar es un desastre, estudia la causa, arréglala y el efecto
desaparecerá.
Ten presente todos los días de tu vida la siguiente
afirmación:
Siembra
causas positivas y cosecharás efectos positivos.
Las
leyes son inmutables, se cumplen inexorablemente, funcionan en todo
y dentro del todo. Un examen cuidadoso demostrará que lo que
llamamos casualidad, es sólo una expresión concerniente a causas
desconocidas, no descubiertas o no buscadas. Nada, ni los juegos de
azar, ni la suerte, ni la fortuna, escapan a la Ley. De la posición
de los dados, de la fuerza con que se tiran, de la superficie, etc.,
depende el resultado que arrojen. Lo mismo ocurre con las balotas en
una tómbola de la lotería o cualquier otro juego. Si volvieran a
repetirse las exactas mismas condiciones, el resultado no variará
jamás.
Todo
pensamiento generado en nuestra mente, todo acto realizado, tiene
sus resultados directos o indirectos que se eslabonan
coordinadamente en la cadena de causas y efectos. Derivamos entonces
a las siguientes reflexiones o interrogantes: ¿Tenemos libre albedrío
u obedecemos a un destino predeterminado?
La
verdad, es que ocurren ambas cosas simultáneamente, aunque es en
este momento cuando tenemos que tener presente la Ley de Polaridad
para darnos cuenta que las dos interrogantes anteriores son
semiverdades. Con gran certeza podemos afirmar que el ser humano es,
a la vez, libre y prisionero de sus necesidades, dependiendo todo de
la altura de la verdad desde la cual se examine el asunto. Los seres
humanos en su mayoría son más o menos esclavos de la herencia, del
medio ambiente y manifiestan muy poca libertad, ya que continuamente
se ven arrastrados por opiniones, costumbres y pensamientos del
mundo externo, así como también por sus sentimientos, emociones,
pasiones, etc., no manifiestan, por lo tanto, el menor dominio ni
gobierno de sí mismos. No obstante, el conocimiento y uso de las
leyes herméticas aporta las herramientas necesarias para elevarse
por sobre las circunstancias y ser verdaderamente libres.
En
los momentos actuales, se han verificado enormes progresos, avances
científicos y tecnológicos; sin embargo, éstos no han reportado
felicidad alguna al corazón humano, más aún, es posible
aventurarse al afirmar que tanto avance en el dominio de las leyes físicas
que rigen la vida en estos planos de manifestación, ha traído mayor
sufrimiento a la humanidad.
Entonces,
cabe preguntarnos:
¿es negativo para la humanidad tanto progreso?
Indudablemente, negarnos al progreso sería un error. En cambio, es
correcto afirmar que ocupamos solo esos avances sin un desarrollo ético
y espiritual en la comprensión de la vida.
Por
lo tanto, debemos internalizar las leyes, los principios que rigen
tanto al macro como al micro cosmos y, en este caso particular,
comprender la Ley de Causa y Efecto, para luego aprender cómo es
posible, en nombre de Cristo, levantarse en las adversidades. Cristo
significa enviado de Dios, portador de la Verdad, Mesías. Reconocer
que cada persona es un Cristo, que tiene en su corazón un Cristo
Interno, produce una inmediata mejoría en ese ser. Por eso, cuando
veamos apariencias de dificultades en alguien, reconozcamos y
saludemos al Cristo Interno de ese ser y pidámosle que tome el
mando y el control de su vida, para que manifieste la perfección de
la obra creadora de Dios.
El
ser humano ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios y, por lo
tanto, puede traspasar los dominios de las leyes del plano físico
e, incluso, las del plano mental, para acceder a los planos
espirituales. Vale decir (y aquí llegamos al verdadero libre albedrío),
puede optar entre confinarse a las regiones limitadas de los planos
físico, astral, emocional y mental o bien elevarse, por medio de la
oración, la meditación y el servicio al reino del espíritu, al
Cristo y liberarse.
Evitemos,
entonces, karmas negativos generando causas y efectos positivos en
nuestra vida y nuestro entorno, realicemos auténticamente a nuestro
Cristo Interno y produzcamos un cambio radical en nosotros mismos.
Cuando
los seres humanos se dan cuenta de que son ellos
mismos los que causan los males que los aquejan, las limitaciones de
sus mundos, tras conocer esta verdad arden en ganas de arreglar las
cosas y este anhelo sincero recibe siempre toda clase de ayuda de
las esferas superiores.
Dios
ama a sus hijos y quiere que siempre todas las cosas buenas lleguen
a ellos.
Es el propio ser humano el que siembra las causas de sus efectos. He
aquí cómo construir nuestro propio futuro, sembrando en el hoy
buenas causas, cosecharemos mejores efectos.
LA
LEY DE GENERACION
Este
Principio encierra la verdad de que la Generación se manifiesta en
todo, entrando siempre en acción los Principios Masculino y
Femenino de la Creación. Esta es una verdad universal que aspecta
no sólo al plano físico, sino también al plano espiritual.
En
el mundo físico, este Principio se manifiesta como sexo y en los
planos superiores tiene formas más elevadas.
Ninguna
Creación física, mental o espiritual es posible sin el concurso
activo de este Principio.
La
comprensión de él ilumina muchos de los problemas que tanto han
confundido la mente de los hombres. Este Principio creador obra
siempre en el sentido de "generar", "regenerar"
y "crear".
Cada
ser humano tiene en sí mismo los dos elementos de este Principio.
Si
se desea conocer la filosofía de la creación, la generación y
regeneración mental y espiritual, se debe utilizar este Principio
metafísico - hermético, pues contiene la solución de muchos de
los misterios de la vida.
Es
un deber advertir que las tinieblas siempre anteceden a la luz, de
modo tal que a menudo nos encontraremos con perversiones,
degradaciones, mentiras encubiertas respecto del uso o, mejor aun,
del mal uso que algunos practican y enseñan en relación con el
Principio de Generación. Tomemos en cuenta siempre que para el
puro, todas las cosas son puras y para el ruin, todas ruines.
Aclaremos,
en todo caso, que el sexo no es el principio de generación, sino
una manifestación de él en el Plano Físico.
Iniciemos
nuestras reflexiones con el origen de todas las cosas del universo,
Dios, el Absoluto, el Todo. El debe ser considerado dualmente como
Dios Padre-Madre. Cuando invocamos al Dios Padre, invocamos su
inteligencia, su justicia; cuando invocamos al Dios Madre, invocamos
su amor, su misericordia.
Desde
el macrocosmos, descendamos al microcosmos y haciendo uso de la
analogía, estudiemos esta Ley en el átomo. Definimos átomo como
la partícula de materia física más pequeña que el ser humano ha
podido encontrar. Está constituido de un núcleo y de un número
determinado de electrones, según sea el elemento. El núcleo tiene
carga positiva y es el centro y los electrones, giran alrededor de
él y tienen carga negativa. En este ejemplo, el núcleo es el
principio activo masculino y los electrones el principio pasivo
femenino.
Cada
principio tiene su rol que cumplir y su quehacer es complementario
al otro, ninguno de los dos tiene existencia propia, siempre debe
estar presente el otro, de lo contrario, jamás se producirá creación.
El rol del principio masculino es atraer, estimular, sembrar,
dirigir. El rol del principio femenino es germinar, reproducir y dar
forma. Ambos son incluyentes.
Algunas
escuelas esotéricas utilizan para estos principios los nombres
negativo y positivo, lo que es lo mismo, siendo el positivo el polo
masculino, y el negativo, el femenino. Esto es correcto, pero la
terminología puede inducir a error, considerando lo positivo como
bueno, y lo negativo, como malo. Para comprenderlo, pensemos en una
batería eléctrica. El polo negativo es el que verdaderamente
produce formas y energías nuevas (no tiene nada de
"negativo"). Los científicos le llaman cátodo que quiere
decir en su raíz griega "recorre el camino de generación".
El polo catódico o negativo -o femenino- es el principio madre de
los fenómenos eléctricos y de las sutiles formas de la materia. De
modo que existen razones muy poderosas para reemplazar, en el caso
de esta Ley, el viejo término esotérico "negativo" , por
el más propio y moderno de "femenino".
En
el Plano mental, podemos apreciarlo en las llamadas
"dos
mentes" que desde hace un siglo y medio la psicología estudia.
Consciente y subconsciente; mente voluntaria y mente involuntaria;
mente activa y mente pasiva; mente concreta y mente abstracta. Es
obvio que estas teorías y conocimientos tan de vanguardia en lo
científico, sólo han venido a confirmar lo que los herméticos sabían
hace miles de años.
El
principio masculino corresponde a la mente activa, consciente,
voluntaria, concreta, lógica. En tanto, el principio femenino es análogamente
la mente pasiva, consciente, involuntaria, abstracta, receptiva,
subjetiva.
Los
estudiantes de metafísica deben experimentar estas leyes en sí
mismos, internalizarse en el silencio y adentrarse en las
profundidades internas del ser. La naturaleza dual también se
manifiesta en él, también posee un polo femenino y otro masculino.
La tendencia del principio femenino es recibir impresiones o estímulos,
mientras que la tendencia del principio masculino es expresarlas. El
principio femenino conduce al trabajo de generar nuevos
pensamientos, conceptos e ideas, es lo que conocemos como imaginación.
La imaginación es fértil, siempre está creando. Sin embargo sino
existe el principio masculino, la parte femenina se quedaría en la
divagación sin llevar nada a la práctica o manifestación.
Existen
personas que tienen su parte mental masculina muy silenciosa o
dormida, generalmente sucumben ante presencias más fuertes. Son
aquellos que se dejan dominar, manipular o influenciar por otros,
jamás saben lo que quieren, se limitan a ser serviles copias de
modos ajenos.
Existen
también otros seres que tienen su parte masculina muy desarrollada
y domina y avasalla. Debemos tener cuidado al toparnos con ellos,
pues pueden venir a sembrar ideas ajenas a nuestro ser. ¿Quién
viene a depositar ideas en mí? ¿Gandhi, Buddha, Jesús o un fanático
líder político o espiritual?
Aprende
a no permitir que tu mente sea manipulada por otros, a menos que tu
Cristo Interno te demuestre que son mentes superiores, positivas,
altruistas y que sólo buscan el bien y, por ello, sus enseñanzas
te son necesarias.
Estas
son, pues, las siete leyes herméticas, llamadas así porque fue
Hermes Trimegisto, el Tres Veces Grande, el primero en reconocerlas
y enseñarlas a la humanidad. Ahora que tú también las conoces,
¡practícalas
y cambia tu vida!
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