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Diversas
hipótesis, junto con el fundamento de excavaciones arqueológicas
demuestran que en ciertos puntos del Océano Atlántico habían
existido avanzadas civilizaciones.
Más
adelante se realizaron comprobaciones científicas, demostrando que
hace 11500 años el Océano Atlántico sufrió modificaciones geológicas
anormales.
Por
encima de todos los relatos de las civilizaciones desaparecidas, se
destaca la Atlántida, descripta como una isla de lagos concéntricos,
situada en el centro del Atlántico. La frustrada migración de aves
que todavía hoy en día intenta un descenso en el medio del Atlántico,
demostraría que en aquellos paisajes hubo alguna vez tierra firme.
La
Atlántida fue todo un mundo situado en el medio del océano, y se
destacó por ser una de las civilizaciones más poderosas de la
antigüedad, cuya cultura era tan refinada que había conseguido
disfrutar de un paraíso.
Sin
embargo, la inmedida ambición de algunos de sus habitantes, los
hizo transgredir las leyes del equilibrio universal, lo cual
desencadenó un cataclismo que aniquiló a la mayoría de sus
habitantes y produjo la desaparición del Continente- Isla al ser
engullido por las aguas.
Algunos
de sus habitantes lograron escapar, llegando a diferentes puntos del
planeta, como la Península Ibérica y la región preamericana de
Yucatán, generando la civilización Maya.
Otros
llegaron a la Cordillera de los Andes, dando origen a los Incas.
También
llegaron a Egipto, dejando para la historia grandiosas
construcciones como las pirámides.
Todas
estas hipótesis cuentan con sólidas bases arqueológicas.
Investigaciones
sobre La Atlántida
Donneley,
investigador finlandés, pasó largos años realizando estudios con
respecto a la Atlántida y llegó a las siguientes conclusiones:
El
cuenta que en un tiempo existió delante de la boca Oeste del
Mediterráneo, en el Océano Atlántico una gran isla, que constituía
los restos de un continente a lo que los antiguos dieron el nombre
de Atlántida.
La
Atlántida constituyó el sitio donde el hombre consiguió por
primera vez, superar su estado primitivo de barbarie para
convertirse en un ser civilizado. Al paso de los años la isla se
convirtió en un lugar de poderío.
Ha
de ser considerado como el mundo antidiluviano, el Jardín del Edén,
constituyendo la memoria universal de una tierra grandiosa, donde la
humanidad vivió rodeada de paz y felicidad.
Las
divinidades masculinas y femeninas de los antiguos egipcios,
griegos, fenicios e hindúes deben ser considerados como los reyes y
reinas de la Atlántida, y todas las acciones que les concede la
mitologia constituyen una confusa recopilación de los sucesos históricos
auténticos, tomados de la memoria de un lugar excepcional.
Las
civilizaciones como Egipto y Perú concedían una gran importancia a
la adoración del Sol, costumbre proveniente de la Atlántida.
El
alfabeto fenicio, que es el padre de las lenguas europeas, proviene
del que se empleaba en la Isla-Continente.
La
Atlántida pereció por una terrible convulción de la naturaleza,
desencadenando el hundimiento de la isla en el océano.
Nada
mas una pocas personas consiguieron escapar hacia Oriente y
Occidente.
Según
Plutón, en la región suroeste de Europa, hundida en las
profundidades del Atlántico, reposa ahora la Atlántida. Todos sus
manantiales de agua fría y caliente, los lagos y las montañas que
embellecían la isla continente se han transformado en lagos
sumergidos.
La
historia hace suponer que hace mas de 11600 años unos "sabios
profesores" llegaron a muchos lugares de la Tierra para enseñar
a las gentes mas despiertas. Lo hicieron sin asustarlos porque sabían
que eran portadores de unos conocimientos que podían enloquecer
aquellos más ignorantes.
Muchas
maravillas se consiguieron en un solo milenio, cuando el los dos
milenios siguientes la humanidad casi retrocedió por las guerras
continuas y la presión inquisidora de las religiones.
A
los hombres de la Atlántida se los llamó los "hombres
rojos", por sus cuerpos expuestos al sol tibio y a las aguas
calientes que brotaban de la tierra. Estaban viviendo en un paraíso
cerrado. Muchos historiadores están convencidos de que muchos
hombres primitivos, los mas cultos tenían la piel roja. Lo
demuestra la existencia de nombres como Adán, Seth, Canaan etc. que
en diferentes lenguas es traducido como el "hombre rojo".
Los
descendientes de aquellos hombres rojos perdieron con el tiempo la
pigmentación de su piel y los arqueólogos tienen que recurrir a
ingeniosas explicaciones para aclarar que a los fenicios se los
llamaba Phoiniké, que en griego quiere decir rojo.
Las
pinturas de la tumba de Tutankhamón y de todas las tumbas egipcias
muestran a sus hombres de un rojo escarlata.
La
Atlántida fue un paraíso del que partieron los Grandes Maestros
que crearon las civilizaciones de las pirámides y permitieron que
la humanidad diera el mayor salto evolutivo de toda la historia.
Ellos
daban gran importancia al binomio Tierra-Sol, si tenemos en cuenta
que las energías imprescindibles vienen de esas fuentes, es fácil
comprender la razón por la cual los míticos dioses eran llamados
con dos nombres: Atúm-Atón, Amón-Ra, Osiris-Isis, Nueva Jerusalén-
Cordero, Etc.
Por
pura intuición también podríamos pensar en la existencia de unos
personajes extraterrestres o dioses venidos de las estrellas,
llamados así quizá por su mayor evolución, y montaron en la Atlántida
una especie de "academia de profesores", a los que
permitieron gozar de una existencia paradisíaca mientras enseñaban
sus conocimientos.
Más
tarde como estaban tratando con humanos de menor evolución o de
naturaleza imperfecta, empezó a surgir ambición desmedida junto
con el olvido de la espiritualidad, lo que terminó por desencadenar
el gran cataclismo.
Débora Goldstern
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