Desde
hace unas décadas algunos profesionales de la medicina y la psicología como A.
Tomatis o Thomas Verny empezaron a preocuparse por la posible influencia de la
madre embarazada sobre el ser que se estaba gestando.
Comenzaron por recoger casos a través de las experiencias de sus compañeros de
profesión a lo largo de sus carreras. Luego fueron ellos mismos los que
investigaron con sus pacientes, llegando a conclusiones sorprendentes, como que
el estado emocional de la madre influye plenamente en el feto y que el
desarrollo psicológico del ser humano comienza en el vientre materno y no desde
el parto como se venía pensando. A partir de aquí,
y tras mucho trabajo con parejas, algunos de estos científicos
desarrollaron cursos, métodos y programas para que en cada semana de
preñez se influenciara positivamente en el nuevo ser, teniendo en
cuenta, por ejemplo, la música ya que ésta (Barroca, New Age, ...), transmitía
una gran serenidad a la madre, serenidad con la que el feto se veía
beneficiado. La relajación conciente para controlar el sistema nervioso y ,por
ende, el del niño siendo una base para sentir plenamente la vida que lleva
dentro, alimentándolo no sólo en lo físico sino en lo emocional y psicológico.
Fueron
muchos los casos en los que se pudo apreciar el beneficio de haber hecho estas
prácticas, observando resultados como niños más serenos, concientes y atentos
a lo largo de su posterior crecimiento. No buscando estas técnicas el
desarrollo de niños superdotados, fuertes, guapos o cosas superfluas, sino
valores internos. Qué duda cabe
que todo esto no serviría para mucho sin una educación adecuada.
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Por otro lado en
algunas tradiciones y escuelas esotéricas del pasado conocían ya el hecho de
poder influenciar al futuro ser en su evolución no solo psicológica, sino en
lo espiritual y, cómo no, conocían también los misterios de la concepción
basados en el poder de la energía sexual. Ya Paracelso habla de la imaginación
de la madre como moldeadora del feto, y cómo aquella (La imaginación)
encaminaba el destino del nuevo ser. Otros como Eliphas Levi, Jacobo Boehme,
Bulwer lytton, Max Heindel, Franz Hartmann, Manly P. Hall, Krumm Heller, Rudolp
Steiner, Jorge Adoum, etc... aportaron algunos datos sin profundizar mucho. Pero
no es hasta finales del siglo pasado y principio de este que se comienza a
revelar al mundo profano aspectos sobre este tema. Personajes como Geoffrey
Hodson, Pascal B. Randolph su discípulo Swinburne Clymer, Omraan Mikhaël Aïvanhov,
dieron claves más precisas sobre este trabajo, en varias de sus obras. Estos
plantean como esta influencia ayudará en el establecimiento de los principios
espirituales que se manifestaran en la llamada Nueva Era, trayendo almas
evolucionadas espiritualmente hasta este mundo, como parte del cambio evolutivo
que sufre la humanidad.
Parto:
Podemos
afirmar que en esta sociedad tanto el proceso del nacimiento como el de la
muerte han sido dejados en manos de
la fría industria hospitalaria, considerándolas como procesos casi clínicos,
cuando no, clínicos del todo. En el parto hospitalario la madre es un ente que
nada sabe y a la que no se le tiene para nada en cuenta, se la posiciona en una
camilla, en un ambiente de quirófano, donde conceptos como la belleza o el amor
son muy difíciles de manifestarse, proyectando estos recintos desconfianza,
tristeza, etc. Además a la mujer se practican métodos como la Anestesia
Epidural, el rasurado y otros que se han delatado como no tan útiles, llegando
a recomendar la Organización Mundial de la Salud un uso más puntual y
restringido de estos, sólo para los casos
que realmente lo demanden y, no de la manera indiscriminada en que se
realiza Normalmente más para comodidad de los profesionales que atienden el
nacimiento que para el beneficio de la madre.
Sin
embargo desde los sesenta muchas parejas empezaron a reivindicar los derechos de
las parturientas, derecho a estar con su hijo en cuanto este nazca, darle las
primeras leches que la madre tiene, parir en el ambiente deseado, pudiendo ser
este su hogar o una sala en el hospital acondicionada y decorada para ese fin,
acompañada de música, con la presencia del padre, hacerlo bajo el agua,
etc...Todo esto chocó con la mentalidad de los médicos de la época, pero poco
a poco se ganó terreno y ya
algunas de estas cosas son muy normales en muchos hospitales públicos y
privados del país, pero aun estamos muy lejos de lo conseguido; en Francia,
Inglaterra, Alemania o, no digamos
Suecia donde la mayoría de las madres paren en sus casas. Las iniciativas de
este tipo en España son de carácter privado y muy puntuales.
El hecho es que el parto natural, que es como se le ha denominado aunque es el
tradicional ya que nuestras abuelas parían así,
produce en la madre una sensación plena de lo que la maternidad
representa, sintiéndose plena partícipe como corresponde. La protagonista y el
niño se reencuentran con ternura y amor, y el papel del padre debe ser activo y
acompañarla en el proceso de manera plena.
David
Suárez
embarazo@canariastelecom.com