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Yoga
significa la experiencia de la unidad con el Ser Interior, la cual
llega a disolver la dualidad de la mente y la materia en la realidad
suprema.
Cualquiera,
ateo o creyente, puede practicar con éxito el Hatha Yoga, porque no
es una religión y su práctica no exige ni presupone la adhesión a
ninguna filosofía particular, a ninguna iglesia o creencia. Se lo
puede considerar como una simple disciplina psicosomática única en
su género, de una eficacia inigualada.
Por
ser el Hatha Yoga un conjunto de técnicas es neutro por definición,
pero sería un lamentable error no considerar sino este aspecto técnico
e ignorar el espíritu en el que los grandes Sabios y Rishis de la
India antigua lo han concebido, espíritu que le confiere una
indiscutible nobleza.
Swami
Sivananda, lo ha definido así :
“
Si se admite que el hombre es, en realidad, un espíritu incorporado
a la materia, una unión completa con la Realidad exige la unidad de
estos dos aspectos. Hay mucho de verdad en la doctrina que enseñe
que el hombre debe extraer lo mejor de los dos mundos. No existe
ninguna incompatibilidad entre los dos, a condición que la acción
sea conforme a las leyes universales de la manifestación. La
doctrina que pretende que la felicidad en el más allá no puede ser
obtenida sino por la ausencia de goce aquí abajo, o por la búsqueda
deliberada del sufrimiento y de la mortificación, debe ser tenida
por falsa.
La
felicidad aquí abajo y la bendición de la Liberación, tanto sobre
la tierra como en el más allá, pueden ser alcanzadas haciendo de
cada acto humano y de cada función un acto de adoración.
Así
el adepto no obra con un sentimiento de separación. Considera que
su vida y el juego de todas sus actividades no es una cosa aparte,
que deba conservar y perseguir egoístamente por su propia causa,
como si el goce pudiera extraerse de la vida por su propia fuerza,
sin ayuda.
Por
el contrario, la vida y todas sus actividades deben ser concebidas
como una parte de la acción sublime de la Naturaleza. Percibe que
en el ritmo de las pulsaciones de su corazón, se expresa el canto
de la Vida Universal. Descuidar o ignorar las necesidades del
cuerpo, tenerlo por una cosa no divina, es descuidar y negar la Vida
más grande, de la cual forma parte, es falsificar la doctrina de la
Unidad y de la identidad última de la materia y del Espíritu.
Gobernados por tales conceptos, aún las más humildes necesidades físicas
adquieren una significación cósmica.
El
cuerpo es la Naturaleza, sus necesidades son las de la Naturaleza,
cuando el hombre se regocija, es la Naturaleza la que goza a través
de él.
En
todo lo que ve y hace es la Naturaleza nuestra madre, la que obra y
mira, el cuerpo entero y todas sus funciones son manifestación
suya. Realizarla plenamente consiste en hacer perfecta esta
manifestación, que es él mismo. El hombre que busca dominarse,
debe hacerlo en todos los planos – físico, mental y espiritual
– porque todos están en relación, no siendo sino aspectos
diferentes de la misma Conciencia Universal que lo impregna.
¿
Quién tiene razón ¿
el que descuida y mortifica su cuerpo para obtener una pretendida
superioridad espiritual, o el que cultiva los dos aspectos de su
personalidad como formas diferentes del espíritu que la habita? Por
las técnicas del Hatha Yoga, el adepto busca adquirir un cuerpo
perfecto, que llega a ser el instrumento adecuado para el
funcionamiento armonioso de la actividad mental.
El
Hatha-Yogui desea adquirir un cuerpo sólido como el ser, sano,
exento de sufrimientos y capaz de vivir largo tiempo.
Dueño
de su cuerpo, quiere vencer a la muerte. En su cuerpo perfecto goza
de la vitalidad de la juventud. Más aún, quiere someter a la
muerte a su voluntad, y habiendo cumplido su destino terrestre, con
un gran gesto de disolución abandona este mundo a la hora
escogida.”
Practicar
el Hatha-Yoga no significa de ningún modo aceptar esta doctrina,
pero además, de que esta doctrina revela el estado de espíritu de
los verdaderos Hatha-Yoguis, disipa también ciertos prejuicios
extendidos por Occidente.
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