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El Origen de la Oración
 

Dondequiera que esté siempre encontrará personas orando.    Sea recorriendo los grandes conglomerados humanos,  o estando en medio de los indios, entre los bárbaros, en regiones inhóspitas, en medio de ignorantes, junto a médicos y científicos, en compañía de profesores universitarios, siempre encontrará personas  que oran. En ese preciso momento hay millones de personas orando. La materia prima de todas las religiones del mundo es la oración. Desde la más remota antigüedad el ser humano reza. Si realizo una investigación para saber  porqué reza cada uno, surgirán muchas respuestas de este tipo:

-        "Rezo porque mis padres me enseñaron a rezar"

-        "Rezo porque lo aprendí en mi religión"

-        "Rezo porque mi catequista me enseñó"

-        "Rezo porque si no no me salvo"

-        "Rezo porque es obligación de todo cristiano "

-        "Rezo porque siempre recé"

-        "Rezo para pedirle algo a Dios"

La oración siempre existió en la Tierra, desde que llegó el primer habitante. Si la oración fuese una  especie de amuleto o de superstición de los pueblos primitivos, hoy nadie más rezaría, porque la evolución de la humanidad, a través de tantos milenios, es realmente estupenda. Actualmente, tenemos  una comprensión mucho mayor del mundo mental, espiritual y cósmico. Además, si la oración subsistiese solamente por ser ordenada por líderes religiosos, la ciencia ya habría derrumbado esa obligación.

El simple hecho de que el hombre haya orado desde la época de las cavernas, y ésa práctica persista aún en los días de hoy, ya significa que en la oración existe algo de profundo, trascendente e inamovible.

Si la oración, en la época actual, fuese sólo un vestigio del submundo de la ignorancia, muy poca gente estaría rezando. Sin embargo el mundo continúa orando más que nunca.

Hoy en día, nadie más estaría usando una práctica que no tuviese sentido.

Antiguamente, por ejemplo, se pensaba que la Tierra era plana, hoy nadie más dice eso. Antiguamente se afirmaba que la Tierra estaba quieta y el sol giraba alrededor de ella, hoy se sabe científicamente que sucede exactamente lo contrario. No es porque la Iglesia de la Edad Media haya enseñado que la Tierra estaba inmóvil, que se deba continuar pensando así, pues la ciencia ya probó que nuestro planeta se mueve alrededor del sol. De esta manera, no es por el simple hecho de que antiguamente se enseñaba que el hombre debe orar, que hoy todo el mundo continúe orando, aunque esté probado que la plegaria era un equívoco de los pueblos primitivos. Si la humanidad continúa rezando, y cada vez más, es porque cada día se comprueba la utilidad y la necesidad de la oración.

 

 

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La oración es contacto con Dios

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Se sabe que, en el interior de la criatura humana, están el Poder Infinito y la Sabiduría Infinita, o, en otras palabras, está Dios, el Padre, el Yo Mayor, la Fuente de la Vida, la Presencia Divina, la Energía Superior, la Luz Infinita, el Espíritu Santo.

No importa el nombre que usted le dé a esa Presencia, lo que importa es el reconocimiento de esta verdad.

Jesús decía que dentro de cada uno está el Padre: “ Y tú, cuando ores, entra en tu secreto y ora a tu Padre, que está en el secreto. ¡ Y tu Padre, que ve lo oculto, te recompensará!.

El secreto es su interior.

Huberto Rohden, en su libro Jesús Nazareno, escribió: " La oración es un despertar del Padre en el Hombre, una realización de Dios en el Hombre, una conscientización de la presencia de Dios en el Hombre". 

Pero qué Dios ese que está en mi?

Cómo puede usted querer una respuesta sobre el Infinito, siendo usted tan finito, tan pequeño de comprensión?

Si usted poco o nada sabe sobre el origen de la mariposa, de la gallina, del huevo, de la energía eléctrica, de la vida de un pajarito, que son seres con los cuales está en contacto permanente y pertenecen a las dimensiones materiales de su mundo,  ¿ cómo querrá abarcar a Dios en su razonamiento?

Sería lo mismo que querer que una gota de agua contenga todo el Océano Atlántico.

 Como escribió Rajneesh: “ No pregunte si Dios existe, pregunte si usted existe”.

Medite su realidad, su dimensión y , por cierto, tocará con la borla de su mano los límites del Infinito. Pero jamás alcanzará el todo del Infinito.

Usted reconoce a Dios por usted mismo.

Masaharu Taniguchi escribió que “ hoy, como mañana, el espíritu de Dios está eternamente dentro de usted, orientándolo y vivificándolo”.

El contacto con su Dios interior es hecho a través de la oración. Este es el lenguaje de la religión. Cualquier pensamiento o palabra o imagen dirigido a Dios se llama oración.

Así escribió Catherine Ponder: “ La plegaria es el método de pensamiento  que une a Dios y al hombre”.

Pensar, hablar, imaginar, redactar, cantar, soñar, desear, pedir , son actos mentales. Sin embargo, este pensar, hablar, imaginar, redactar, cantar, soñar, desear, pedir, dirigiéndose a Dios, se llama oración.

Las leyes de la mente y las Leyes Divinas tienen el mismo origen:        D I O S.  

 

 

 

La oración es Energía


Muchas veces he dicho que el pensamiento es energía. Existen inclusive aparatos para medir la energía que irradia el pensamiento.

La palabra es una forma de pensamiento.

La idea es una forma concatenada de pensamientos.

La imaginación es una forma de pensamiento.

La oración es una forma de pensamiento. Por lo tanto, la oración es , antes que nada, energía mental.

Como la oración encierra contenido espiritual, queda claro que la plegaria contiene energía mental y espiritual.

Como también se sabe que la plegaria  es contacto con Dios, se ve en ella la energía multiplicada al Infinito. Taniguchi escribió: “ Aún cuando todo parece estar en tinieblas, no habrá ninguna preocupación ni temor si reconocemos que dentro de nosotros existe una fuerza infinita. A mi oración le responden el Cielo y la Tierra”.

La plegaria, dijo Rajneesh, es ese emerger en la energía.

Ese estado interiorizante de la oración es contacto con la Luz, y luz es energía. Por eso, el aura de una persona que ora se ilumina.

Se puede, inclusive, ver un halo de luz en los grandes místicos, en los santos.

Esa energía que brota y vuelve a usted, en la oración, puede ser irradiada hacia otra persona, cuando su plegaria se dirige hacia ella.

No hay barreras que impidan el flujo de esa energía. Su oración por alguien enfermo es una gran proyección de energía superior hacia esa persona.

 

 

La oración es Amor

                                                   


El famoso poeta Samuel Coleridge dijo cierta vez: “Reza mejor quien ama mejor”.

El Maestro Jesús resumió toda la ley y los profetas en una sola palabra: “AMOR”.

Por lo tanto, amar es la más perfecta oración.

Es fácil llegar a la comprensión de esta verdad.

Estado de amor es estado de felicidad y estado de felicidad es estado interior de reino de los Cielos.

En la oración se produce la comunicación entre el Padre y el hijo, y esta comunicación es amor. Aunque usted esté orando por alguna persona, o pidiendo alguna cosa, su plegaria está dirigiéndose al Padre y, por eso, es un contacto entre hijo y Padre. Este contacto es amor.

La oración, que es amor en su esencia, no contiene el odio, la rabia, los celos, la envidia, la tristeza, ni cualquier tipo de maldad. El amor, por lo tanto, ya es perdón.

El amor es la luz y en la luz no hay tinieblas.

Ahora usted comprende que la legítima oración es un acto de amor, así como amar es orar.

El amor es la oración más elevada.

 

 

texto extraído de

El poder infinito de la oración

Lauro Trevisan

 

 

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