El
simple hecho de que el hombre haya orado desde la época de las
cavernas, y ésa práctica persista aún en los días de hoy, ya
significa que en la oración existe algo de profundo, trascendente e
inamovible.
Si
la oración, en la época actual, fuese sólo un vestigio del
submundo de la ignorancia, muy poca gente estaría rezando. Sin
embargo el mundo continúa orando más que nunca.
Hoy
en día, nadie más estaría usando una práctica que no tuviese
sentido.
Antiguamente,
por ejemplo, se pensaba que la Tierra era plana, hoy nadie más dice
eso. Antiguamente se afirmaba que la Tierra estaba quieta y el sol
giraba alrededor de ella, hoy se sabe científicamente que sucede
exactamente lo contrario. No es porque la Iglesia de la Edad Media
haya enseñado que la Tierra estaba inmóvil, que se deba continuar
pensando así, pues la ciencia ya probó que nuestro planeta se
mueve alrededor del sol.
De
esta manera, no es por el simple hecho de que antiguamente se enseñaba
que el hombre debe orar, que hoy todo el mundo continúe orando,
aunque esté probado que la plegaria era un equívoco de los pueblos
primitivos. Si la humanidad continúa rezando, y cada vez más, es
porque cada día se comprueba la utilidad y la necesidad de la oración.
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La oración es
contacto con Dios
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Se sabe que, en
el interior
de la criatura humana, están el Poder Infinito y la Sabiduría
Infinita, o, en otras palabras, está Dios, el Padre, el Yo Mayor,
la Fuente de la Vida, la Presencia Divina, la Energía Superior, la
Luz Infinita, el Espíritu Santo.
No
importa el nombre que usted le dé a esa Presencia, lo que importa
es el reconocimiento de esta verdad.
Jesús decía que dentro de cada uno está el Padre: “ Y tú, cuando
ores, entra en tu secreto y ora a tu Padre, que está en el secreto.
¡ Y tu Padre, que ve lo oculto, te recompensará!.
El secreto es su interior.
Huberto Rohden, en su libro
Jesús
Nazareno, escribió: " La oración es un despertar del Padre en
el Hombre, una realización de Dios en el Hombre, una conscientización de la presencia de Dios en el Hombre".
Pero
qué Dios ese que está en mi?
Cómo puede usted querer una respuesta sobre el Infinito, siendo usted
tan finito, tan pequeño de comprensión?
Si usted poco o nada sabe sobre el origen de la mariposa, de la gallina,
del huevo, de la energía eléctrica, de la vida de un pajarito, que
son seres con los cuales está en contacto permanente y pertenecen a
las dimensiones materiales de su mundo, ¿ cómo querrá abarcar a
Dios en su razonamiento?
Sería lo mismo que querer que una gota de agua contenga todo el Océano
Atlántico.
Como escribió Rajneesh: “ No pregunte si Dios existe, pregunte si
usted existe”.
Medite su realidad, su dimensión y , por cierto, tocará con la borla
de su mano los límites del Infinito. Pero jamás alcanzará el todo
del Infinito.
Usted reconoce a Dios por usted mismo.
Masaharu Taniguchi escribió que “ hoy, como mañana, el espíritu de
Dios está eternamente dentro de usted, orientándolo y vivificándolo”.
El contacto con su Dios interior es hecho a través de la oración. Este
es el lenguaje de la religión. Cualquier pensamiento o palabra o
imagen dirigido a Dios se llama oración.
Así escribió Catherine Ponder: “ La plegaria es el método de
pensamiento que une a
Dios y al hombre”.
Pensar, hablar, imaginar, redactar, cantar, soñar, desear, pedir , son
actos mentales. Sin embargo, este pensar, hablar, imaginar, redactar,
cantar, soñar, desear, pedir, dirigiéndose a Dios, se llama oración.
Las leyes de la mente y las
Leyes Divinas tienen el mismo origen:
D I O S.

La oración es Energía
Muchas
veces he dicho que el pensamiento es energía. Existen inclusive
aparatos para medir la energía que irradia el pensamiento.
La
palabra es una forma de pensamiento.
La
idea es una forma concatenada de pensamientos.
La
imaginación es una forma de pensamiento.
La
oración es una forma de pensamiento. Por lo tanto, la oración es ,
antes que nada, energía mental.
Como
la oración encierra contenido espiritual, queda claro que la
plegaria contiene energía mental y espiritual.
Como
también se sabe que la plegaria
es contacto con Dios, se ve en ella la energía multiplicada
al Infinito. Taniguchi escribió: “ Aún cuando todo parece estar
en tinieblas, no habrá ninguna preocupación ni temor si
reconocemos que dentro de nosotros existe una fuerza infinita. A mi
oración le responden el Cielo y la Tierra”.
La
plegaria, dijo Rajneesh, es ese emerger en la energía.
Ese
estado interiorizante de la oración es contacto con la Luz, y luz
es energía. Por eso, el aura de una persona que ora se ilumina.
Se
puede, inclusive, ver un halo de luz en los grandes místicos, en
los santos.
Esa
energía que brota y vuelve a usted, en la oración, puede ser
irradiada hacia otra persona, cuando su plegaria se dirige hacia
ella.
No
hay barreras que impidan el flujo de esa energía. Su oración por
alguien enfermo es una gran proyección de energía superior hacia
esa persona.

La oración es
Amor
El
famoso poeta Samuel Coleridge dijo cierta vez: “Reza
mejor quien ama mejor”.
El
Maestro Jesús resumió toda la ley y los profetas en una sola
palabra: “AMOR”.
Por
lo tanto, amar es la más perfecta oración.
Es
fácil llegar a la comprensión de esta verdad.
Estado
de amor es estado de felicidad y estado de felicidad es estado
interior de reino de los Cielos.
En
la oración se produce la comunicación entre el Padre y el hijo, y
esta comunicación es amor. Aunque usted esté orando por alguna
persona, o pidiendo alguna cosa, su plegaria está dirigiéndose al
Padre y, por eso, es un contacto entre hijo y Padre. Este contacto
es amor.
La
oración, que es amor en su esencia, no contiene el odio, la rabia,
los celos, la envidia, la tristeza, ni cualquier tipo de maldad. El
amor, por lo tanto, ya es perdón.
El
amor es la luz y en la luz no hay tinieblas.
Ahora
usted comprende que la legítima oración es un acto de amor, así
como amar es orar.
El
amor es la oración más elevada.
texto extraído de
El poder infinito de la oración
Lauro Trevisan